Justicia y pensiones contra la invalidez

Justicia y pensiones contra la invalidez

En pleno siglo XXI, y aunque existe un amplio y justo debate al respecto, podemos ser conscientes de la evolución que se ha producido en materia de derechos de los trabajadores. Gracias a diferentes organizaciones, los trabajadores de buena parte del planeta tienen derecho en la actualidad a vacaciones pagadas, indemnizaciones o unos horarios más humanos.

Aunque como digo esto puede estar sujeto a debate, parece que se han alcanzado ciertos logros. Atrás quedan los tiempos en los que, como relataba Ken Follett en La Caída de los Gigantes, los mineros trabajaban todos los días del año desde bien temprano hasta la noche o en los que las mujeres trabajaban esclavizadas en talleres de costura en los que a menudo se hacinaban como ratas durante horas y horas.

Otro de los derechos que se han conseguido con el paso del tiempo es garantizar una fuente de ingresos para aquellas personas que sufren la incapacidad absoluta para el desempeño de cualquier trabajo. Por desgracia hay personas que se encuentran en esta situación y que merecen seguir teniendo acceso a lo que se conoce como una vida digna. Para garantizarles eso existen unos profesionales que se encargarán de su defensa ante Jueces y Tribunales.

Una las personas que se encuentran en esta situación es mi padre. Se ha dedicado a labores de albañilería durante toda su vida, y antes de jubilarse comenzó a tener serios problemas de movilidad en varias zonas de su cuerpo. El médico, después de hacerle las pruebas pertinentes, dictaminó que sufría artritis y que de manera inmediata debería dejar el trabajo. Muy preocupado por esta dolorosa enfermedad, mi padre también empezaba a estarlo por otro motivo: la necesidad de que en casa siguiera entrando dinero, la necesidad de recibir una pensión que supliera el salario que dejaba de ganar a causa de su invalidez.

Para ello, sería necesario que algún representante legal nos defendiera ante un Tribunal y así justificar nuestra postura. Como los abogados que conocíamos personalmente no nos daban la confianza que buscábamos, decidimos comenzar a buscar otro tipo de gabinete a través de Internet. Y lo cierto es que gracias a ello encontramos una amplia variedad entre la que seguro podríamos encontrar profesionales verdaderamente competentes que nos aseguraran que el proceso iba a finalizar favorablemente a nuestros intereses.

Y los encontramos. Dimos con una página web vía online que se especializaba en este tipo de temas y decidimos contactar para interesarnos por sus servicios. Se trataba de www.incapacidadlaboral.info, una página gracias a la cual pudimos ponernos en contacto con un abogado para que defendiera nuestro caso y nuestra demanda ante los Tribunales. Teníamos puestas muchas esperanzas en él, se trataba de un profesional muy reputado y con mucha fiabilidad.

Un triunfo incontestable

Lo primero que nos dijo el abogado es que acreditando la incapacidad absoluta de mi padre ganar el caso resultaría fácil. Como no teníamos nada que esconder, nos encargamos de que el médico correspondiente declarara la existencia de artritis en el cuerpo de mi padre. Algo que era suficiente como para dejar de trabajar y dedicarse a la importante labor de cuidarse y no padecer demasiados dolores.

El abogado tenía razón. Con solo acreditar la invalidez el caso quedó prácticamente cerrado. Consecuentemente, teníamos derecho a la pensión y ésta se nos otorgaría de manera inmediata. Habíamos ganado. Y lo mejor de todo es que desde que otorgamos la confianza en aquel abogado lo sabíamos. Su reputación, seguridad y tranquilidad había hecho que en ningún momento pensáramos lo contrario.

En la actualidad, aunque sigue padeciendo los sufrimientos asociados a una patología como la artritis, mi padre puede respirar tranquilo en el sentido de que tiene acceso a esa vida digna de la que os hablaba al principio. La pensión que recibe le permite acometer todos sus gastos y satisfacer sus necesidades, algo gracias a lo que puede combatir la desgracia de su invalidez.