Ante un despido, informaos

Ante un despido, informaos

Me he dado cuenta, recientemente, de que no todo el mundo conoce la diferencia que hay entre los diferentes tipos de despido que tenemos en España y esto es un grave problema porque, al no saber lo que es legal y lo que no, y las diferencias que hay, los empleados se encuentran, en parte, un poco desamparados.

Tras la última reforma los despidos sufrieron algún que otro cambio. Por un lado, el despido por causas objetivas, que puede ser individual o colectivo, se origina cuando el empresario cree que el/los trabajadores no se adaptan al puesto de trabajo, se llega a decir que son ineptos para el puesto. También puede ser que sea por causas técnicas u organizativas a nivel interno.

El despido disciplinario se realiza cuando el empresario considera que el trabajador comete faltas repetidas e injustificadas de asistencia o puntualidad, indisciplina, desobediencia u ofensas verbales al empresario o compañeros de trabajo.

Si queréis estar bien informados os recomiendo este artículo de Cincodias donde encontraréis mucha más información. Pero lo que realmente me preocupa es que casi nadie conoce la diferencia entre un despido nulo y un despido improcedente, algo que en mi opinión, es muy importante.

En Despidoimprocedente.org y Despidonulo.es os informarán mucho mejor que yo pero voy a intentar echaros un cable.

En el primer caso, el despido improcedente, el empresario que te despide debe pagarte una indemnización. En muchas ocasiones se intenta encubrir bajo un despido disciplinario, por eso hay que estar muy atentos a las causas que nos dan para justificar tal despido ya que, en el despido disciplinario no hay ninguna indemnización y el trabajador se queda totalmente desamparado.

En el segundo caso, el despido que se realiza se da en contra de las leyes establecidas como, por ejemplo, despedir a una mujer que acaba de dar a luz o despedir a alguien por contraer una enfermedad. En estos casos, el despido se suele elevar al juicio de un juez y, si es declarado nulo, el empleado podrá volver a su puesto de trabajo y el empresario no podrá despedirle, al menos en un periodo de tiempo determinado, por lo que el “despedido” recupera su empleo y su salario.

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El peligro del desconocimiento

Hay una gran parte de la población que cuando le ve las orejas al lobo empieza a interesarse por estos temas pero luego hay otra parte que no es consciente de que puede reclamar e incluso denunciar si fuera necesario. A esta parte de la población les diría: espabilad o nos comen.

Antes de trabajar como asesora, estuve trabajando en un establecimiento de comida rápida donde me hicieron un contrato a 30 horas pero, poco después, me bajaron a 9 horas con la excusa de que no había trabajo en invierno. Firmé el cambio de contrato porque nos dijeron que si aguantábamos con pocas horas los meses más duros, cuando llegará marzo nos volverían a  subir a todos y no tendrían que despedir a nadie, y yo me lo creí. A las dos semanas de bajar a 9 horas empezaron a ponerme horarios de 40horas semanales y, a final de mes, cobraba 9 horas en nómina y 31 en un sobre cerrado. Lo primero que quise fue denunciar pero descubrí que, si lo hacía, mis compañeros y compañeras, que no tenían intención de denunciar, también se verían afectados por permitir la situación y, al final, no hice nada. Craso error porque hace poco tiempo descubrí que los dueños del local seguían en la misma tónica y tenían así a sus trabajadores. Tal vez, si hubiera denunciado, ahora tendrían a todo el mundo trabajando con el contrato que les corresponde.

No calléis, informaos y demandad lo que es vuestro.